10 October 2006

¡Pringao!

Sin rodeos. ¿Qué tienen las paradas de autobús que nos convierten en seres inferiores a los ojos del resto de humanos que en ese momento sí conducen un coche?

¿Son los asientos diseñados al más puro estilo garrote vil?

¿O la parte superior de la parada, con un estudiado ángulo de colocación tal que el sol golpee de lleno en nuestras caras en las horas de más agobio?

Esta tarde, sentado completamente solo en una de estas crueles empequeñecedoras de personalidad, una adolescente sentada en el asiento del copiloto del coche conducido por su madre, se ha reído de mí sin compasión al ver mi cara de aburrimiento y deseperación.

Ni silbar la canción que sonaba en esos momentos en mi mp3; ni siquiera fingir escribir un mensaje con mi teléfono móvil ha impedido sentirme inferior a esa estúpida niña con cara repleta de acné y enorme ortodoncia que, desde detrás del cristal de la ventanilla derecha del coche de su madre, me decía con su malvada sonrisa: ¡Pringao!

2 comments:

Joana R. said...

Já estou a imaginar essa pita nojenta a olhar e a rir-se.
Morte aos adolescentes acnídeos!!!

Mas olha, se fores num autocarro urbano com uma espécie de sentimento bairrista é giro, porque encontras sempre as mesmas pessoas a ir para/voltar de seus respectivos trabalhos e, ao fim do dia, a contarem as aventuras e desaventuras dos seus dias frenéticos! :D
Em todo o caso, se o teu autocarro tiver janelas, podes sempre mandar uma nharra verde, gelatinosa e nojenta à janela dessa puta de aparelho. :P

Ramón said...

Tienes razón, pero tú piensa en el buen acto que haces: usas tranporte público, con lo que mejora el tráfico de Castelló y ayudamos a la capa de ozono!
No te preocupes, David! Tú podrás dormir tranquilo esa noche, mientras la puta niñta de los cojones deshace el mundo! ;)