02 November 2007

Padrón

Por lo visto, a lo largo de mi vida debo de haber sido un cruel e inmisericorde maltratador de plantas y animales.

Sólo esto podría explicar lo que me sucedió ayer al mediodía, mientras comía:

En compañía de unos amigos, disfrutaba de un agradable almuerzo. En el centro de la mesa, unos apetitosos pimientos del Padrón (unos pican e outros non) me susurraban tiernas palabras al oído.

Seducido, cogí entre mis dedos índice y pulgar uno de estos simpáticos alimentos y lo acerqué a mi boca con la misma naturalidad con la que lo había hecho unos cuantos cientos de miles de veces más a lo largo de mi existencia.

Meses atrás, la naturaleza ya lo tenía todo planeado. En todo un alarde de crueldad y premeditación sin precedentes, concentró todas y cada una de las sustancias más picantes de las que dispone en un único punto de la materia terrestre. Este único punto sería un aparentemente inofensivo pimiento verde. La venganza comenzaba a tomar forma.

Este insignificante pimiento fue probablemente cultivado por una muy mala persona con graves antecedentes penales (solo así se explica la extremada maldad con la que actuó el mencionado vegetal): un violador reincidente, un sangriento asesino en serie, un aficionado del Rácing de Santander.

Con su inmenso poder, a la Madre Naturaleza no le costó demasiado conseguir que esa pequeña arma de destrucción masiva acabara siendo vendida al propietario del restaurante que yo visité ayer. Lo más difícil ya estaba hecho. Que ese pimiento llegara a mi mesa y acabara dentro de mi sorprendida boca era pan comido.

Lo que sucedió a partir de ese instante no se puede explicar con palabras. Cuando comencé a masticar aquel irresistible manjar sentí en mis carnes lo que debe sentir una persona cuando la violenta Guerrilla Colombiana decide lanzar el más explosivo de sus cócteles molotov dentro de su boca.

Si habéis visto las noticias, ya conocereis el resto. Amputación total de lengua y campanilla, además de quemaduras de tercer grado en mis encías y paladar. Nada de hablar, comer ni practicar cunnilingus durante seis meses.

A la espera de un donante de los órganos antes mencionados, mi único modo de comunicación con el exterior será este espacio. Espero volver a escribir más a menudo.

Mientras tanto, sólo una cosa más: ¡Sea lo que sea lo que te haya hecho, lo siento mucho Madre Naturaleza!

6 comments:

Anonymous said...

Menchu!..

cha, cha, cha..estoy seguro que el padrón tan sólo pretendia gastarte una broma inocente y se le fue de las manos

jaja..he leído tus coments y son buenos ;)

salu2!

by: vikelo.O

Anonymous said...

Si los pimientos del padron te pican, prueba las guindillas mejicanas. Las probe el otro dia en un restaurante de cs y flipe, yo si que no puedo practicar el arte del cunnilingus desde entonces.

Anonymous said...

la vida te dara de vuelta exactamente aquello que tu le has dado, menchu, piensa bien en ello de acuerdo???

by: somebody in your world

irma said...

yuhu!!! has kmbiado el formato! ya veras, esto es solo el principio de un nuevo y maravilloso mundo en tecnicolor,jjjj.jo q parida.
xxx

pequeño proyecto de zorrilla said...

eh no se ha escrito mi comentario.

NUEVO LOOK!!!!!!!!!!

Me recuerda a aquel que empieza por..."ilocalizable"

Ramón said...

New look, new life!
Now I write in English because my life also is changing!

;)